
De vuelta de uno de mis tantos viajes virtuales por la
"World Wide Web", a través de la cual voy investigando aquellas tantas cosas que me intrigan y a veces llenan de estupor; llego aquí, a mi desierto, para emular de algún modo
"El Grito" de Munch, convirtiéndolo en un grito de
"basta ya" interno, que haga levantar el polvo de la sútil arena de este desierto.
Por esa sed que me hace no parar de asomarme a ventanas virtuales muy diversas, hoy di con un coockboock virtual de mujeres cristianas, y como no pude dejar de seguir tirando del hilo a ver qué más cosas
"interesantísimas" hacían estas señoras para consagrar su vida a Cristo, encontré otros grupos similares que se dedican a hacer macramé, punto de cruz, incluso a vender tarros de cristal con recetas de cocina en su interior.
Y no digo yo que estas actividades no me parezcan dignas, ni mucho menos lúdicas, que sí pueden serlo. Pero estas cosas me hacen preguntarme cuál es el papel de la mujer dentro de los grupos cristianos. Pues acaso ¿no da la sensación de que sólo son un colectivo al que tener entretenido, como pensando que mientras hacen estas cosas no se preguntan o inquieren por otras? Y aquí no quiero abrir el eterno debate entre hombres y mujeres, entre otras cosas porque ellas, parecen muy a gusto con sus tareas dominicales; conformes con el papel que están interpretando; incluso se anuncian de forma muy entusiasta y optimista.
No es cuestión de echarle la culpa a nadie, solo quiero mostrar una observación interna, de la cual saco la conclusión de que los estereotipos de género siguen vigentes por muchos siglos que pasen, y tanto o más dentro del camino del cristianismo. Y aquí ambas partes tienen su responsabilidad, la persona o institución que los aplica, como la que los acepta tal cual.
Por otra parte me admira la sutileza con la que es llevada esta discriminación aceptada, porque muchas veces nos escandalizamos del papel de la mujer en otras religiones como el Islam, y luego una observa y piensa de que modo tan sutil se sigue perpetuando el estereotipo de género, en el que la mujer parece ser un simple florero al que regar de vez en cuando, y en el peor de los casos, dichas flores son de plástico.
En la última parada de mi viaje me adentré en los estudios bíblicos para mujeres cristianas, también on line, y leyendo los foros pude atisbar los rasgos de fundamentalismo que envuelven a la moderadora; otra cosa que me hizo llevarme las manos a la cabeza, al pensar friamente el daño que puede ocasionar una doctrina fundamentalista con Biblia en mano.
Y me pregunto dónde están esas mujeres con sed identica a la mía, con esperanzas de trascender de sí mismas; con aspiraciones, con ganas de entender, de aprender de ir más allá de lo común, más allá de lo que la norma nos dicte....................
Gracias a Dios, encontré a algunas en el camino, pero sinceramente, escasean tanto, que se ven obligadas a gritar muy fuerte (al igual que el cuadro de Munch), para que alguien repare en ellas.