Cuán diferentes podrían haber sido las cosas si aquella noche tu afán de protagonismo y esa estúpida sensación de sentirte por encima de las normas te hubiesen abandonado. Si no te hubieses tomado aquella copa de más, si aquel nefasto vaso de tubo goteante se hubiese desintegrado con el frágil contacto de tus labios. Pero esa madrugada no llevabas el as ganador bajo la manga de la blanca americana y esa suerte de la que tanto alardeabas te abandonó justo cuando más la necesitabas. Y ahora mírate, tirado en esa cuneta bajo un amasijo de hierros; esos mismos hierros que componían tu joya más preciada ahora convertidos en vil chatarra son los que te aprisionan en esta noche húmeda y solitaria. Tu mente en semi-blanco, te hace escuchar los ecos de aquellas voces amigas que te insistían en que pararas de beber, aquellas mismas voces que te aconsejaban dejar el coche, dar un paseo hasta la parada de metro, acompañarte a casa....... Podrías haber tomado tantas decisiones que hubiesen alterado el curso de las cosas, y justo fuiste a tomar todas las equivocadas.Sí, tienes razón, podría esa curva no haber sido tan cerrada, podría haberte socorrido alguien, podrías haber controlado el vehículo antes de salir despedido de la calzada, podrían haber pasado tantas otras cosas, pero irremediablemente no sucedieron, se fueron desencadenando aquellas que justamente habías menospreciado, aquellas que era primordial haber evitado, y que una vez más desafiaste y esta vez te tocó perder en la partida más importante: la de la vida.
Y ahora que mueres lentamente, que todo tu organismo se va apagando, que se congela el mundo ante tus ojos, que sientes este frío húmedo apoderarse de tus huesos; ahora que el hedor a sangre impregna todo tu espacio recorriendo a su antojo tus fosas nasales y haciendo que las náuseas te convulsionen; ahora empiezas a darte cuenta de la crudeza con la que golpea destino, de lo efímero del tiempo, de los momentos dejados caer en el olvido sin apenas vivirlos, sin exprimirlos, sin sentirlos, de un plumazo lo perdiste todo, en un mísero instante. Se evaporan en el aire los amaneceres que en los que ya no despertarás, la puesta de sol que nunca te emocionará, las estrellas que no te deslumbrarán, los besos que tu amor jamás te podrá dar, la risa de los hijos que nunca tendrás.
Y ahora dime ¿mereció la pena perder tanto en tan poco tiempo?.........
Ruth: 26/6/10
Imagen: Getty Images





