Late, late, y late; a pesar de todo sigue latiendo y palpitando, y yo, desposeído de toda razón lógica me pregunto ¿por qué? ¿por qué sigue su ritmo acompasado, lento, suave y cansado sin más pretensión que la de bombear estas venas atrofiadas que recorren mi cuerpo?
Y ahí sigue un día y otro más, a pesar de estar vacío, roto y hecho añicos; a pesar de las veces que lo arrancaron de cuajo, que lo tiraron por la borda y que lo dejaron abandonado en la cuneta.
Y a pesar de todo sigue ahí, latiendo y haciendo brotar vida.
Ruth: 25/05/10
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