El sistema financiero, a nivel mundial, está en crisis. No sé si alguien no se ha enterado todavía. A diario, las noticias de todas partes del mundo nos alertan de ello. Corren ríos de tinta hablando de lo mismo. Déficit, inflacción, desaceleración, son palabras que han entrado a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano. Incluso hay quien pretende lucrarse utilizando estos términos como base de sus exposiciones; porque ya se sabe: " a mal tiempo, buena cara" y "no hay mal que por bien no venga". Vayas donde vayas, al supermercado, a la librería, a la frutería o al banco, pareciera que todos nos hemos vuelto, de la noche a la mañana, eruditos del tema: crisis y más crisis. Pero yo sigo pensando que ha sido el "egoísmo capitalista" el que nos ha llevado a esta crisis, pues son precisamente éstos, los propios capitalistas, quienes no la están padeciendo. Paradojas de la vida. Hemos visto como algunos de los principales bancos estadounidenses y europeos iban a la quiebra, y como los gobiernos y las grandes potencias les inyectaban liquidez para salvaguardarlos.
Algo es sabido por todos: Si Estados Unidos estornuda, Europa entera se resfría. Si Wall Street cierra a la baja, nuestra bolsa se derrumba; y así sucesivamente, eslabón tras eslabón, en esta gran cadena que es nuestra sociedad. Y en el último de estos eslabones, el de siempre, el ciudadano de a pie. Y yo me pregunto ¿Cómo será la crisis de este ciudadano? El precio de casi todo ha subido, las hipotecas no cesan en el mismo empeño y el desempleo va al alza. Proliferan los carteles de "se vende o alquila" y son muchos los negocios que acaban cerrando. Estamos pagando, entre otras cosas, el "boom" de la construcción de hace quince años. Y si te paras a pensar, todos los oficios dependendientes, de una u otra forma, de la construcción, albañiles, fontaneros, electricistas, la industria del mueble, el acero, y un largo etcétera, ven menguar su trabajo progresivamente. Es curioso, gastamos menos, pero no por ello ahorramos más. Y yo, sigo viendo las noticias y me pregunto, si es que no pasará nada más importante en el mundo, o es que lo demás carece de interés.
Ahora nos escandalizamos por la crisis mundial, pero resulta que el mundo entero ya hece mucho tiempo que padece una gran crisis: crisis en los valores éticos y morales, crisis en la realidad de los jóvenes, crisis en las relaciones personales, ciris interculturales, y en definitiva, una crisis existencial que abarca todas y cada una de las áreas del Ser Humano. Quizá estas crisis no interesen, pues lo fundamental es la gran crisis, la crisis absoluta, la supercrisis, la madre de todas las crisis: "¿El crack financiero de 1929 reproducido en 2009?
El mayor problema que uno puede tener, es no reconocer que lo tiene, pues es evidente que dinero hay para todo menos para lo realmente importante. Se destinan miles de millones de dólares para salvar un banco, y sin embargo, no hay dinero para las instituciones educativas, proyectos sociales, sanidad pública, para tantas y tantas necesidades culturales y sociales que se quedan en el papel.