Rescatando la última frase de la reflexión de mi amigo el pastor, en la que dice:
"Palabra y Sacramento son suficientes cuando se viven en la comunidad que acoge, sea quien sea el acogido, sin preguntar, solo acogida y servicio".
Aperece de nuevo el concepto de Comunidad, que es algo que francamente me tiene intrigada, al cual no dejo de prestar atención, y me viene al hilo de La Comunidad que se instauró el último Domingo de Pascua con el Pentecostés.
Y yo me pregunto, ¿existe tal Comunidad, o es meramente una quimera?
A lo largo de mi trayectaria me he encontrado con muchos tipos de comunidades, y es algo a lo que he prestado especial atención, más allá del hecho religioso (porque he tratado con comunidades de diferentes religones), y más allá de la Comunidad Cristiana (porque también he tratado con diferentes grupos cristianos); desde el punto de vista antropológico y sociológico, siempre me he preguntado qué busca raelmente la gente cuando se congrega en comunidad.
Actualmente, y debido a los tiempos tan difíciles en los que nos encontramos inmersos, en los que la sociedad parece haber perdido el rumbo y anda desorienteada, se atisba un crecimiento en el cual las comunidades proliferan y aumentan sus miembros. Parece que en tiempos de crisis y grandes cambios, es como si de alguna manera, el ser humano necesitara sentirse acompañado, guiado, recogerse en comunidad. Pero no puedo dejar de pensar que realmente lo que nos mueve a actuar a sí, no es la búsqueda de Dios libremente, sino coaccionada por los tiempos cambiantes. Esto también nos lleva a que en muchas comunidades hayan personas con problemas "reales", con dramas familiares; a menudo encuentro personas que se quedaron sin empleo, que tienen familias que cuidar y sacar adelante, hipotecas que pagar; personas que de la noche a la mañana se han visto abocadas a un callejón sin salida.
Y entonces me surge otra pregunta ¿Debe la Iglesia o Comunidad prestar ayuda más allá de lo espiritual?, yo quisiera pensar que sí, pero desde un punto de vista objetivo tengo serias dudas de cuál debe ser el papel real de la Comunidad en la vida de cada persona que la integra. Y si realmente queremos ofrecer ayuda más allá de la espiritual, deberíamos empezar por analizar las ayudas paliativas que se ofrecen, que en ningún caso solucionan los problemas, sólo retrasan o alargan la agonía de quien los padece.
Y reflexionando sobre todas mis inquietudes sobre qué es o debe ser una Comunidad Cristiana, encuentro una diferencia significativa entre la Iglesia Católica (a la que no puedo llamar Comunidad), y el resto de comunidades.
La primera peca de impersonal en el trato, raramente encuentro empatía entre sus miembros, da la sensación de ser un grupo de personas muy numeroso que celebra una serie de tradiciones, pero que no sienten esa necesidad de interactuar entre ellas. El resto de comunidades cristianas con las que he mantenido cierto noviazgo, tienen un concepto de comunidad muy diferente al creerse familia todos sus miembros; creo que esto se debe al reducido número de sus integrantes. En estas comunidades, todos conocen los problemas de los demás miembros, son conscientes de sus necesidades y se ofrecen las ayudas paliativas de las que hablaba antes. Pero después de seguir investigando todo este tipo de comunidades, me di cuenta de que habían otras, bastantes por cierto, en las que ese concepto de familia se había vuelto enfermizo; comunidades que ejercen el control sobre vidas ajenas, que tratan de obligar a sus miembros a seguir un estilo de vida que ellos profesan con la ultrajada Biblia en mano. Y en las cuales, si no respondes, actuas y piensas según su norma, eres apartado, humillado, señalado con el dedo, y lo que es peor aún, todos sus miembros son manipulados y adoctrinados para que extorsionen y marginen a las ovejas descarriadas.
Sigo creyendo que estamos muy lejos de aquel concepto de Comunidad del Pentecostés; aún así sigo buscando y reflexionando sobre La Comunidad y las comunidades.